Todos sabemos reconocer un perfume veraniego cuando lo olemos. Nos recuerda al sol, a la playa, a los días largos o a unas vacaciones que aún están por llegar.

Pero, ¿qué tienen en común esas fragancias capaces de transportarnos instantáneamente al verano?

Coco

Más que una nota, es una sensación.

El coco nos recuerda a la piel cálida, al protector solar y a los días junto al mar. Es probablemente uno de los aromas más asociados al verano moderno. No es casualidad que aparezca en tantas fragancias que evocan vacaciones y libertad.

Piña

Jugosa, luminosa y vibrante.

La piña aporta una sensación inmediata de frescura y energía que encaja perfectamente con los meses más cálidos del año.

Su carácter tropical aporta un toque desenfadado y optimista difícil de confundir.

Flores blancas

Jazmín, tiaré, azahar o ylang-ylang.

Son las responsables de muchas de esas fragancias que evocan noches cálidas, terrazas al aire libre y paseos junto al mar.

Sensuales, elegantes y envolventes, son un clásico de la perfumería estival.

Notas acuáticas

Curiosamente, no intentan reproducir el olor del mar.

Su objetivo es transmitir frescura, ligereza y sensación de aire limpio.

Son las notas que aportan esa impresión de brisa marina y piel recién refrescada que tanto apetece cuando suben las temperaturas.

El aroma del verano

El olor del verano no depende de un único ingrediente.

Es la combinación de frescura, luminosidad, cremosidad y sensación de libertad. Y cuando esas sensaciones aparecen juntas, nuestro cerebro lo reconoce inmediatamente: Ha llegado el verano.